
estoy haciendo espacio en mi corazon y en mi vida y para eso dejo varios apuntes de lo que fue mi infierno en las paredes de una galeria.
Hable de todo este temita de mi desmotivación a producir, en realidad no es ausencia de estimulo, por el contrario: deseo no me falta. Es otra cosa. Hable de mi muestra en breve y de lo que me angustia de todo eso, de decidir mostrar justamente este infortuito de no estar satisfecho con mi obra. Mi analista detecto el espacio de tiempo entre bienestar con la obra y no, justo en mi decisión de ser artista plástico. Me dijo que hasta ahí estaba bien, que teníamos esta pregunta. Me fui señalándole: “siempre lo que tenemos es una pregunta”. Me contestó: “si, pero no para responderla”.
Un desastre es un desastre, una pintura es una pintura. Si algo tiene sentido por si mismo: ¿para que cargarle el mío? Un desastre es explicito. Insisto: debería contentarme con abrir los ojos al mundo, no con intervenirlo.
Una obra de arte puede ser un obstáculo para el movimiento de las cosas.
La necesidad de llamar la atención o de ser artista goza de excedida impunidad. Debería resolverse en ámbitos menos públicos, como iglesias o consultorios. No importa si hoy algunas cosas no salieron bien.
Mañana es la promesa que cura todas las preguntas.
Yo tuve un fan club en fotolog. Durante unos meses algunas personas opinaron si me quedaba mejor la barba o acerca de mis elecciones de marcas de ropa. Vivía en una ciudad de escala controlable, lo cual aumento mi reputación fundada en un conjunto de fantasías proyectadas por mi inseguridad y las multiplicó. Y tampoco importaba mucho si tenía valor o no el objeto de aquella pequeña reputación, era sobrevaluada de cualquier manera. Ser popular en una ciudad pequeña no es muy difícil. Me festejaban cualquier idiotez y yo, mas idiota aun, entendía toda esa celebración como reconocimiento.
Finalmente, un chico se me acerco en un restaurant a preguntarme “¿vos sos David Nahón?”
Después me mude a otra ciudad, menos amigable y con una escala ni siquiera posible. Nadie me preguntaba nada y nadie me conocía.
Lloraba y lloraba y, como las pobrecitas de los cuentos de hadas, enfermé de tristeza.
Mariana me explicaba que estaba bien así, que si me quedaba en ese lugar chiquitito no iba a crecer, que la seguridad la tenía que encontrar en mí y en las cosas que hacía, pero yo extrañaba que me saludara todo el mundo en la calle.
La semana que viene se cumple un año de mi nueva vida- anonimato.
Mariana tenía razón: al niñito consentido se le ampliaron la vida y las posibilidades.
Después de todo ese tiempo volvimos a la ciudad de escala amigable y fuimos a cenar a un lugar muy bonito. La moza se acercó a traernos la carta y me pregunto: “¿vos sos David Nahón?”. La chica, que había corrido detrás de un amor, venia de la ciudad donde vivo ahora.
Ayer me pidieron un artículo sobre la fama y me acorde de todo esto.
“Ella estuvo 25 años al lado de una persona que no le daba nada, que no compartía nada y que no tuvo ni uno solo de esos momentos felices. Yo estuve 18 años al lado de una persona igual. Vos tenes que entender porque nosotros, ahora, no esperamos nada ni creemos en que tal cosa como la felicidad exista.”
“un dia en sesión le dije a mi psico: Con N. comemos, miramos pelis, nos bañamos. De arte no podemos hablar. Yo decido que hacer. el no tiene propuestas o las tiene pero son medias aburridas y se duerme en todas las películas orientales.
mi analista me dijo:- que mas queres?.. duermen se bañan, cojen, lloran, se rien…eso es estar en pareja. ¿porque no lo disfrutas de una vez?
¿que mas pensas que hay?
Vos queres vivir en una película, pero te olvidas que las películas salen de estas cosas, no al revés”
Yo segui sin poder decir nada y ella escribia y escribia. La barrita del scroll se alargaba y no sabia que decir pero pensaba mientras leia pensaba que lo nuestro no daba para tantas líneas.”
para "la hora de los rincones", de delfina bourse
¿Que es lo propio en la pintura? A veces podemos encontrar la esencia de una obra en lo inexpresado, en el movimiento entre dos puntos: el de la realidad establecida y el del deseo de encontrar una idea en este mismo escenario. El arte sucede entre esos dos puntos, como un puente que trasciende esa realidad hacia algo quizás más armónico que la tradición denomina belleza, pero que quizás sea amor. Otras veces, es nada mas que el movimiento mientras acontece en si mismo.
Es el camino y no el destino la respuesta a cualquier pensamiento en torno al arte contemporáneo.
Así, Delfina Bourse transita sobre sus cuadros, procede sobre ellos y los devasta. Su pintura es en ese sentido perfomática: Delfina interviene sobre sus cuadros físicamente. Los pinta una y otra vez, una capa sobre otra para luego gastarlos, extremarlos hasta peligrar el lienzo a desaparecer. Su pintura se inscribe en un mismo movimiento que parece eclipsarla: pinta superficie sobre superficie de pintura, abordando un final que no termina de empezar.
Y es en la mecánica de este procedimiento donde se apunta su poética. Su obra es el decir de un trabajo en progreso, casi orgánico. Inacabado y sin intención alguna de concluir.
Picasso argumentaba que cuando se empieza un cuadro, a menudo se realizan algunos hermosos descubrimientos, y que es preciso ponerse en guardia contra ellos. Incluso destruirlos y rehacerlos. Dice Picasso que cada vez que se destruye un bello descubrimiento, el artista no lo suprime realmente: lo transforma, lo condensa y le confiere mayor substancialidad. Finalmente señala que el producto final es el resultado de los hallazgos que fueron dejados de lado.
Una vez más entendemos que el arte no necesita formular una respuesta, como sí proyectar una pregunta o un espacio de afonía. A veces, la música más hermosa es la que contiene su máxima intensidad en un momento de silencio. Es posible que las imágenes que Delfina construye sucedan en dichos silencios, en los espacios vacíos entre cada plano de pintura y el próximo movimiento que inventará para reemplazarlo. Para la artista, la pintura es al mismo tiempo misterio y oportunidad. Una “delicia”, a su decir, que en su transito genera todo por lo cual vale la pena un pensamiento angustiante y no siempre feliz de ser recorrido, como es el arte. Dice Delfina: “Es esto lo que me tiene intrigada y apasionada, pensando. Finalmente, la forma que tengo de trabajar define mi pintura. El procedimiento que realizo es el que habla de lo que quiero hablar. No es planeado, y me entusiasma verme trabajando de una manera que me es mucho mas personal, encontrada, a cualquier otra que podría haber imaginado”. Posiblemente una pintura “concluida” rompería ese hechizo que produce en ella la fascinación por pintar. Porque si bien pintar un cuadro es intuir cuando detenerse, también es consentir que tal cosa como un final jamás suceda.
La pintura también puede ser un acto de amor que ocurra mientras estamos pensando en como aplicar el siguiente trazo.
De noche si se puede. A veces bs as de noche parece Venecia de noche en temporada baja. Y eso si me gusta. Este barrio inmenso de avenidas inmensas que de comercial a la tardecita se vacía. Después de un tiempo me di cuenta que la diferencia no era tan diferencia y que nada de todas estas cosas tienen mayor importancia. Los pensamientos como los recuerdos se van. Las personas se van, las personas se mueren.



Un tsunami, un terremoto, una explosión nuclear moldean y fundan una forma nueva, automática. La bomba atómica convirtió una extensa superficie de edificación y vida en un espacio yermo y muerto. La muerte a veces funciona como una entidad orgánica, una suerte de work in progress (la radiación sigue matando años después de haber sucedido la explosión). La muerte modela y talla la realidad: lo que antes estaba vivo ahora no.

Existe una hipótesis que sugiere que todas las cosas del mundo están socialmente construidas. No sólo el uso, la clasificación o el interés en ellas, sino ellas en sí mismas. Algo es en tanto he hablado de ello. Así, no solo soy receptor pasivo ni esclavo de mis pasiones, sino que activamente edifico estructuras para relacionarme. Digo para entender el mundo y mi experiencia en él. Construyo sistemas: una palabra encima de otra hasta formar un razonamiento que me ayude a pensarme en el universo.
Una montaña de pensamientos y toda la vida dicha en palabras como andamiajes, como puntos de fugas y de llegada.
De esta manera, Mariana Sissia proyecta sus dibujos a modo de capas geológicas. En el relato de sus esquemas se puede interpretar el esbozo de una biografía que presenta más de lo que disimula. Sus dibujos, realizados con extrema dedicación, parecen tallados en espacios vacíos y yermos. Cada átomo de su paisaje es la constitución de un mundo con sus depresiones, sus elevaciones imposibles y una escala atemporal e inhumana. Mariana esencialmente inaugura un mundo en sus escenarios, o manifiesta el propio pronunciándose desde el titulo de su obra: “Sistemas de defensa de mi misma”.
Pero: ¿Porque ocultarse donde no hay nadie?
Tal vez porque el espanto más indescifrable es el que nos habita: no existe miedo peor que al daño que podemos auto infligirnos. Probablemente frente a nosotros mismos nos encontremos sin defensa posible. Sin nada que decir.
Y decir es uno de los actos que mas descubiertos nos deja.
Los dibujos de Mariana dicen con una potencia abrumadora. Donde parece que fuéramos a descubrir una metáfora, nos desafía una certeza absoluta: un precipicio es un abismo, la misma cantidad de tierra que cabe en un orificio descansa al lado del mismo y entre dos montañas una trinchera donde es imposible protegerse. Era Aristóteles quien proponía que el objeto de la poesía es “imitar por medios diferentes”. Según él, la metáfora es “lo único que uno no puede tomarle a otro”. Así Aristóteles definía la singularidad del sujeto. Asi cada uno de nosotros trazamos para si mismos un relato de nuestra vida. Fijamos una parte de nuestra historia en la memoria, eliminamos otra que nos produce dolor. Inventamos en este ejercicio una suerte de identidad que modificamos permanentemente. Acumulamos recuerdos como una piel que nos protege de la intemperie de nuestra memoria.
Nicolas Sarmiento también construye un sistema. El suyo, en cambio, se presenta más diáfano pero menos transparente. No nos dejemos engañar: Nicolas sabe que el mundo es la medida donde las cosas simplemente suceden para que funcione el sentido de la vida. Para Nicolas, un pulgar en alto es solo un dedo y una tarde de sol hay que vivirla como si fuera nuestro ultimo día en la tierra. Para él, todas las cosas del mundo construyen un sistema. El mundo habla por el y el dice en sus dibujos. Organiza líneas, las desplaza o las acopia hasta completar una superficie negra.
Incluso a veces ensaya dibujar siempre lo mismo, sabiendo que tal cosa es imposible.
Nicolas distribuye líneas como notas de un pentagrama. Cada conjunto de trazos funciona como climas en una pieza sinfónica. Los silencios, indicados por espacios vacíos, son pocos. Nicolas dice, pero su expresión es hermética. Sus dibujos, como un pulgar hacia arriba, son solo dibujos pero absolutamente controlados. Señalan, como los guijarros de Hansel y Gretel, un camino que tal vez sea su propio derrotero hasta poder decir esos dibujos. Para escuchar su obra, debemos retornar sobre sus pasos hasta encontrar lo que encriptado hay en ella.
Pero una vez más, no nos dejemos engañar: Mariana y Nicolas son intensamente sensibles. La obra de ambos produce encanto por motivos distintos. Donde Mariana propone un universo árido, a veces sobrecogedor, Nicolas nos seduce con una poética que, atendiendo cuidadosamente sus dibujos, se revela como un caos de naturaleza incierta.
En el firmamento de Ambos no hay estrellas, solo un conjunto infinito de indicaciones que refieren a ellos y nos dejan sin palabras.
Una vez Nicolas me señalo que la imposibilidad en una relación inhibe el movimiento. Le dije que a veces es un genio. Me devolvió: “que bueno que a veces”.
Mariana y Nicolas son muy jóvenes. Cuando decidí invitarlos a mostrar juntos, pensé que ambos tienen un temperamento creativo inmenso y urgente, y que es importante que se les escuche lo que tienen para decirnos ahora mismo. Hace unos meses le pregunte a Leo Chiachio que le había parecido la muestra de Andres Aizicovich “Asi es la vida”, me respondió que le había gustado mucho y que ojala no perdiera con el tiempo esa frescura.
A veces me pongo ansioso y me da miedo pensar que después pueda ser tarde.
Siempre le cuento a Mariana una película: “El día de la marmota”. En ella, Will Murray se despierta todas las mañanas en la misma fecha, día tras día.
En la película, Will Murray solo podrá franquear ese día cuando por primera vez en su vida consigue pensar en alguien mas que en si mismo. Para Murray el mundo es una atmosfera patética donde transcurre la escena de su vida y donde únicamente el amor lograra desvelarlo de esa pesadilla. El mundo, para el, seria un espacio vacío entre la inmovilidad y el tiempo que pasa sin decir nada.
El paraíso, dice la filosofía Zen, esta aquí mismo, pero visto desde el punto de vista de una revelación. El mismo pensamiento nos permitiría sospechar que el infierno también.
Quizás Nicolas, igual que Mariana, dicen de ellos lo que les aflige escuchar. Ambos edifican un método para poder trascender al día siguiente que, al mismo tiempo, es amenaza y oportunidad. Pero atención: para poder participar de sus obras vamos a necesitar dedicación y esfuerzo. Sus dibujos no son ni espontáneos ni intrascendentes: ante sus obras vamos a permanecer indefensos y fascinados. Aquello que siempre esperamos encontrar en una obra de arte, se nos manifiesta en sus dibujos y nos exige pensar que, todo aquello que consideramos precioso y delicado, puede ser el motivo del mayor de nuestros desvelos. Y ese es el principio de la más antigua y hermosa de las poesías que no quieren decir nada, dicen y ya. Como decían los antiguos, al miedo hay que ponerle nombre para poder vencerlo. Mariana y Nicolas no solo le ponen nombre: también inventan un sistema para prevenirnos de que al horror, como al amor, se los domina amando.
Seamos prudentes y hagamos silencio para poder ver lo que estos dibujos pretenden decirnos.
http://www.chezvautier.com/chezvautierexposiciones.htm


quisiera poder decir algo de lo que no puedo explicar porque me deja sin palabras. te dije que si estoy enamorado no tengo mas nada que decir del amor que te amo. te digo que ahora que vivi un incendio, que otra vez estuve tan cerca de la sensacion de perderlo todo en ese fuego que era como la historia de mi vida: una foto tras otra de infinitas variantes de desastres, porque te acordas que te dije que desastre es aquello que establece claramente un escenario de antes y despues. y entre antes y despues esta ahora. ahora te digo que ese incendio se re edita que tengo miedo de volver a perderte toda pero mañana tenemos dos entradas para el teatro y mañana es casi ahora.












